Tuvimos sorpresas matutinas como de costumbre (no iba a ser menos xD), la cuestión es que de buena mañana al ir a coger nuestros maravillosos cubiertos para nuestra leche absenta de colacao (los muy gorrones acabaron mis provisiones de un mes en una mañana) estaban llenos de hormigas, pegajosos y asquerosos cuando tuvimos que emprender un viaje a la habitación de lavar platos para dejarlos limpitos y divinos. Quedaron más pegajosos si cabe, pero en fin, lo que no mata, engorda y con hormigas el desayuno es más substancioso si cabe.
Todos con el desayuno en la garganta disponiéndose a salir de un momento a otro por orificios superiores emprendimos un camino hacia lo que creíamos era una ruta de domingueros, como siempre, idea errónea. Todos íbamos con nuestra mochilita para excursiones, móbil (sin cobertura), clínex que no falten por favor y agua. Al salir del cámping tuvimos que pasar un riachuelillo (metí mis pies de bruces en el fango) y a mano derecha pasamos por delante de un ganado de borregos y cabras donde vendían leche fresca, queso, yogures y comestibles varios (caerían, ya lo creo que cayeron).
Continuamos con nuestro camino de peregrinos ideal para bajar el desayuno (eso es mentira, no os penséis, íbamos a abonar el camino con nuestros desayunos). Una vez leímos el cartel : RUTA DELS 7 GORGS, teníamos la opción de ir por un caminito o hacerle caso al 'iluminatti' de Pol e ir campo a través (quise hacerme Tarzán y me lancé a la aventura, ojalá solo hubiera sido por ahí, pero una vez más, no fue así). Pol, Félix y yo fuimos por la ruta de los valientes pixapins de la jungla con nuestro cabecilla capitán cau Pol, en nuestro camino el ambiente olía a hogro (camisa de Pol), oíamos brujas (seguramente risa histérica ay, una abeja, de Carla), nos dábamos de bruces con ramas y comíamos arañas o teníamos dificultades para no adornar nuestra cabellera con insectos varios (ea, esa soy yo). Mientras tanto los demás iban por un paseíto donde el Sol brillaba, salían las mariposas a saludar, las flores sonreían y oías cantar a las hadas.
Después de pasarlas canutas (qué coño, las pasamos putas, jodidamente mal) me caí, más bien tiré por lo que para mí a simple vista me pareció un tobogán y resultó ser una roca aparentemente con poca pendiente y lisa, me raspé todos mis divinos glúteos y un buen arañazo en la pierna, en ese momento pensé, (Tarzán, con un taparrabos no se puede ir por la selva, se tiene que llevar armadura de samurai). Quién tuviera el escudo de Mulán para sentarse encima y derrapar la bajada eh.
Una vez abajo del suplicio, no había apenas sitio para caminar y como Félix y Pol no hacían más que atravesar arbustos, matorrales y plantas varias yo vi iluminado, (más bien fui yo la iluminada con pocas luces, espero que ustedes entiendan mi antítesis, recurso literario, busquen en google o similar) cuando me metí en lo que parecía un riachuelillo de 3 dedos de fondo. La cruda y graciosa realidad (graciosa ahora que me río pero cuando me metí fusilaba a quien se riera) es que al dar tres pasos el agua superó con creces mis tobillos y llegó hasta casi la cintura (mis botas eran impermeables, sí, pero cuando salí del agua a duras penas, las vacié y tenían agua a borbotones). Moraleja: no crean todo lo que pongan las etiquetas, miente, de impermeables nada (jajjajaj era broma, espero que ustedes comprendan mi sutil comentario, sinó perderé la fe en la humanidad pero nunca en mis lectores ;) ).
Una vez pasaron los segundos, seguidos por minutos, seguidos por horas, seguidos por dias, es broma, rebobinemos. Pasaron segundos y minutos, muchos, muchos minutos (es una reiteración) cuando al fin escuchamos el sonido del agua, y no, todavía no era la meadita de Félix, era el avistamiento del gorg, el tan esperado y aclamado gorg. Ahora sí, Félix no perdió el tiempo, no solo echó su meadita matutina sinó que además dejó postre, un croissant bien hermoso debió ser (Jesús compartió vino y pan pero mi amigo Félix que es más sibarita, es decir, refinado, compartió zumo de naranja y croissant recién hecho, para que luego digan que en Cataluña hay racaneo).
Finalmente se oían chillidos, gritos (adivinen ustedes de quién eran, cuya procedencia no fue difícil divisar) encima del gorg. Era el grupo (Abel, Arnau, y Carla, sí Carla, lo he escrito por orden alfabético así que no te quejes de que te nombre la última) el cual tuvo problemillas para bajar al gorg. De mientras élix y yo (el burro delante, es broma, bueno, no lo era, es que Pol en esta situación no estaba y no le puedo poner primero) pusimos las botas a secar y nos untamos con crema de Sol +60 como si fuésemos vampiros.
Cuando todo el grupo llegó a nuestra situación nos metimos en el gorg con zapatillas de río (escarpines, sí, madres, no se preocupen ustedes, por favor, será por equipaje, cargados como burros que íbamos, no nos venían de unos zapatos más) no sin antes ser salpicados y congelados por algún graciosillo cuyo nombre no recuerdo (sí lo recuerdo, pero fueron mayoría).
Una vez bañados y secos emprendimos el hambruno viaje de regreso al cámping (el retorno de los pixapins).
Muertos de hambre como íbamos (ojalá nos esperaran manjares dignos de mi paladar) nos esperaban bocadillos vegetales (evidentemente en cuanto oí en Barcelona la palabra vegetal se dispararon las alarmas y mi mochila fue llena de provisiones ricas, ricas y con fundamento, Félix, evidentemente, no iba a ser menos).
Todos comieron bocadillos vegetales escepto Félix que se comió el pan con fuet, jamón serrano y una lata de atún calvo, envase azul y yo, tenía un sobre de jamón de jabugo (sí, del que se te engancha la grasa en el cuello de lo bueno que está) y cómo no, un fuet espetec puesto a secar una semana antes (me gusta el fuet duro, por favor, absténganse a pensar mal, sí, yo he pensado mal a medida que escribía letra a letra pero no con dobles o triples sentidos). Pobre Abelín, su cara era un poema y sus palabras un descojone (cita textual: hay que joderse, éstos con jamón y yo bocadillo de hierba, si lo sé, me compró algo de carne en el súper). Carla como catadora profesional provó mi fuet y yo le cedí un trocito de jamón a Abel para que se deleitara entre la substancia gorrina.
Una vez hubimos comido (fíjense la cantidad de formas verbales que utilizo pues me los parendí en 6º curso de Primaria), lavamos los platos y nos echamos una siestecita, la hora de las márfagas (utensilios para poner debajo del saco de dormir para no clavarse lo que no está escrito en la espalda y otras partes corporales a elegir según la posición cuando se duerme). Todos con la márfaga fuera, Félix al haber traído la de bastoncitos de caña de la playa (cuando me dijo que le cupo en la mochila ya pensé que la había cagado en algo, por suerte de los errores se aprende, o bien, uno se vuelve más tonto que antes) se acoplaba en medio de la de Carla y la mía.
Después de numerosos minutos por no decir horas vagueando bajo los pinos, muchos y repetidos baños en la piscina, esta vez con más gente a parte de los fantasmas seniles y unas cuantas partidas de cartas llegó la hora de hacer la cena. Nuestro ágape (dígase así, dígase cena) fue hecho por Pol y por mí (recuerden fue, fui no se acentúan), compuesto por barritas de pescado (a saber si era radioactivo) y calamares a la romana (debieran ser congelados pero después de muchas horas sin nevera y con cubitos de hielo imagínense ustedes como estaban, no se lo imaginen pues estaban riquísimos, o eso, o teníamos un hambre digna de filmar y poner en youtube.
Una noche más fuimos a hacer pis a la montaña sin linternas pero con zapatillas (hay que ser preventivo a ver donde vayamos a pisar) y como tercera noche que era en el cámping Pirinenc dormí con Carla y élix con los chicos (sí, la tercera noche la tienda olía que alimentaba, el motivo de que se durmieran tan rápido fue que la camisa de Pol tumbaba hasta a un eleante). Aquí se cierra la tercera noche entre multitud (cabe mencionar que Carla y yo nos quedamos hablando sin cesar hasta dormirnos).
Ahora sí queridos lectores, aquí concluye un próspero y emotivo día de campamento.


Fascinante,abrumador,lleno de Rabia (Rabia de perfección).
ResponderEliminarIncreíble tercer acto, un subidón en comparació al segundo día.
Espero con ganas el cuarto día, espero que sea el mas largo (por todo lo que pasó), me pierdo en tus lineas, es fastastico. Sigue Así :)
Gracias Félix, mi fiel amigo y lector. Gracias, siempre presente en mis días de cámping. jajjajajjaj xD
EliminarHola amore!! Me divierto mucho rememorando nuestras aventuras!! Pero he de decir que ese día yo gritaba para llamarte porque escuchaba cada reproche que les decías a Pol y Felix, en mi grupo nos partíamos de risa, porque se escuchaba a muchísima distancia cabrearte por una pendiente o porque te habías mojado, nos enteramos de todo, eras como una reportera de enviada especial!! Hahahahaha!! He de admitir que tengo MUCHÍSIMAS ganas de repetirlo, pero estoy triste porque este año que se nos une más gente tu nos abandonas... :'(
ResponderEliminarNo pasa nada porque en verano si hace falta nos vamos tú y yo a la montaña pero antes del año 2014 nos hemos vuelto a ir de cámping!!!!!!!!!!!!!!!! Gracias :)
Eliminarjajjajajaajj OMG me meoo! jajaj nutas "Tarzán, con un taparrabos no se puede ir por la selva, se tiene que llevar armadura de samurai" jajajaajajajajajajajajaj ahora me leo el siguiente hahahahah
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